jueves, 19 de marzo de 2015

EN MEMORIA DE MARÍA LUISA MORALES ZARAGOZA


Pintura de Mª Luisa Morales Zaragoza



Nació en Madrid, el 19 de marzo de 1934, en la calle Monteleón en la que pasó los últimos años de su vida. Hoy, día de san José, cumpliría 81 años. Vivió su infancia bajo el impacto emocional y social de la  guerra civil en el seno de una familia cristiana, honesta, culta  y pensante que moldeó su personalidad.


Médico-psiquiatra, presentó su tesis doctoral en 1989 con su trabajo de investigación histórico-médica Juan de Dios y sus aportaciones a la asistencia hospitalaria


En un brevísimo esbozo de su trayectoria profesional incluiré que, en 1968,  se diplomó en la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid donde fue profesora de la asignatura Historia de la Psicología, actividad que armonizó con la práctica del psicoanálisis. Además de su elevada admiración por Freud y su obra, su sentido ético-religioso de la vida la impelía a valorar el ejemplo humano y profesional de otros psicoanalistas de la talla de Françoise Dolto. Escribió, junto a María Luisa Herreros Lo Femenino y la Vida Instintiva en 1973. Fue la promotora de grupos de estudio, dio conferencias en cárceles de mujeres, partició como miembro de la comisión científica en la fundación Carl Gustav Jung y finalmente se le otorgó el título de Presidenta de Honor de la Asociación Española de Psicoterapia Dinámica y Sístemas Humanos perteneciente a la FEAP.
De ella aprendí el gusto por los clásicos españoles, por la poesía, por los escritores místicos. Imposible escapar  a la lectura de Las Moradas, El Quijote o  Platero y yo, por citar algunos ejemplos representativos, tras sus seductoras explicaciones.  Desarrollé con ella el placer por la escritura y la anotación de mis sueños. Estimuló mi curiosidad por lo diferente, por los contrastes; me enseñó a observar con detenimiento los pequeños detalles y a desplegar mayor  tolerancia ante la contradicción del ser humano. Sus reflexiones siempre agudas, anticipatorias e intuitivas me asombraban tanto como la agudeza de sus rasgados ojos azules.


¿El más halagador de sus piropos? “Eres una persona muy terapéutica”. Me dio su aprobación para lanzarme a la difícil tarea psicoanalítica con sólo una pregunta, mirándome fijamente a los ojos: “¿tu quieres ser analista?” “sí”, respondí con determinación. “Pues ya sabes lo que dice Lacan, ‘psicoanalista es todo aquél que dice serlo’.   Y me autorizó mucho antes de que lo hiciera la Universidad.


Maria Luisa era una analista ortodoxa y perspicaz que siempre daba a las sesiones su toque personal, original, rayando en ocasiones con lo extravagante. Hablábamos mucho del amor, del desamor, de las diferencias entre hombres y mujeres. Gustaba de citar fragmentos de la copla española y del refranero español: “Ay…tu calle ya no es tu calle, sino una calle cualquiera”. Cuánta complicidad en la comunicación de los inconscientes…


Mujer  polifacética,  hacía objetos de arcilla, pintaba con esmalte y otras técnicas y aprendió el arte de la encuadernación. Le encantaba coleccionar sellos,  forrar cajas con papeles singulares, recoger hojas caídas de los árboles y crear especies de collage. Porque aunaba a la perfección su inteligencia con el placer sensitivo. 

Maria Luisa Morales Zaragoza nació el día de san José y falleció el 7 de diciembre de 2014. Fue incinerada al día siguiente, día de la Inmaculada Concepción. No creo en las casualidades, y comparto con Jean-François Vézina la existencia de las coincidencias  necesarias. Y se fue  como vivió: con serenidad, religiosidad, entereza y –no me cabe la menor duda- disfrutando con todos sus sentidos de ese tránsito hacia la otra orilla. 

Se convirtió, en estos últimos diecinueve años, en guía inigualable para mi enmarañada jungla psíquica, espiritual y humana. 

Marisa, mi más hondo agradecimiento y tierno recordatorio en este tu día.

Fue miembro de la Comisión Científica de la fundación Karl Gustav Jung, promotora de la edición de las obras completas de Jung al castellano.


Conchita Madueño Carrillo

8 comentarios:

  1. ¡Es un recuerdo entrañable y un precioso regalo de cumpleaños!.
    Mi recuerdo ligado a Marisa Morales es más académico: lo que nos enseñó analizando el epistolario entre Freud y Jung. También mi gratitud. E.S.

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  2. Una lección de afecto y agradecimiento.

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  3. Gracias Conchita, es tierno y conmovedor. Qué pena que personas como ella partan de este mundo cuando son tan valiosas. Confio en que allá donde esté nos inundará de Amor.

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  4. Hola, tú articulo me ha encantado, está lleno de agradecimiento y cariño. Desde luego que tiene que haber sido una persona excepcional. Una maestra de las que tanto necesitamos en nuestro trabajo. Un abrazo.

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  5. No sabia de su fallecimiento,.Mi reconocimiento y gratitud por sus enseñanzas , por las vivencias que pude compartir y por haberme acompañado en la dificil tarea de crecer, elegir,y seguir adelante.
    D.E.P.

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  6. Gracias a una entrañable amiga me acabo de enterar del fallecimiento de Marisa. Y muchas gracias a ti por tu magnífico post, que ha motivado que mis gratos recuerdos de ella - una excelente profesional y una maravillosa persona - hayan aflorado con intensidad en estos moemntos. Siempre ha estado y seguirá estando "a bordo" conmigo. Confío en que haya descansado en su final.

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    1. Me alegra te guste el blog.
      JulioV
      Decía Sócrates: “Hay tres clases de hombres: los vivos, los muertos y los que navegan” y yo añado, en estos mares y en los del mundo interior.
      He visto que eres capitán de yate, yo soy patrón de yate.
      Un saludo
      Beatriz

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    2. Marisa me enseñó a navegar por el mar interior, y eso es algo tan preciado que uno nunca puede olvidar. En una semana parto hacia el Dodecaneso, por el que navegaré mes y medio. Si me pasas tu email, cambiamos de "canal de trabajo": el mío es jvidosa@argo.es [como aquel barco del imaginario griego]. Mis mejores deseos para vosotros, que habeis escrito este magnífigo blog, un saludo, Julio

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